Asuntos amorosos sin resolver. Eso es lo que un chico se puede esperar de una chica cuando no saben de que hablar. A veces hay interés, otra, se habla de algo vacio solo para comunicar algo contrario a lo que dicen. Un momento de receso en el bar cuando una de las únicas mesas medio llenas se silencian y el pequeño Pedro, un gallego con el que hago las prácticas, se levanta y se inclina sobre la pantalla mientras me dice “ahora puedes poner, se levanta uno y se interesa por mi trabajo”, bueno, deseos cumplidos campeón.
Es un lunes y viernes por la tarde. Lunes por qué ayer fue fiesta, y viernes por qué mañana será igual. Quién le iba decir a un jueves cuando fueron éstos creados que vivirían tanta paradoja fuera de un calendario medio vacío donde apenas se apunta nada y sólo se ven los días pasar. Quien sabe, quizas algún día todos los componentes de la semana sean viernes. O sábados. Bueno, un sábado implica que el día anterior hubo trabajo. Mierda. Pues un domingo. La verdad es que tampoco, es una solución peor. Qué los listos piensen y que los tontos sigan leyendo sin preguntarse por qué.
Hay una chica sentada en la mesa contigua a mi dando vueltas a su bolí y leyendo un libro con una regla en la misma mano utilizada para pasar las hojas. Es máximo supongo. La típica universitaria en la típica cafetería de la típica universidad. ¿En qué mundo de tópicos vivimos?
Hoy ha ocurrido algo realmente gracioso en mi vida universitaria. Después de una temporada enfermo y otra en mi ciudad natal, la Madrid que me parió, acudir a las clases de las 8 se ha vuelto una misión difícil de llevar a cabo, tan difícil que el mismo Newton perdió la vida por levantarse un día demasiado pronto de la cama. Quién iba a decir que ese famoso “minuto heróico” realmente mata. Bua.
El caso es que hoy ha ocurrido. Han aparecido tres chicas, pelirroja, rubia, y morena, las cuales han entrado por la puerta y Jessica, la rubia más increiblemente guapa y tonta de todas, se ha sentado a mi lado y me ha dicho que fuera con las tres al cine con ellas por la tarde... No, eso no ha ocurrido. Jessica no existe y aún no he visto una pelirroja en esta universidad. Mierda. Pero lo qué si ha ocurrido es que me he levantado a las 7 y a las 8 ya estaba en clase. Puntazo, de no se por qué no había tal clase y he tenido que esperar hasta las nueve para deleitarme con mis compañeras en el aula. Diría un taco pero la estupidez me hace pensar que no sirvo ni para eso. En fín.
No obstante si he podido disfrutar de un amanecer cubre nubes de rojo mientras me fumaba un cigarrillo a la salud del mundo. A la mierda.


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