Desde el bar 12.01.07
Una semana después de Navidad y la universidad parece primavera. El Tartufo nos ocupa la primera clase y la bolsa la segunda. Entre ellas, una vez más visito el bar que dejé hace ya dos semanas.
Ojala pudiera volver atrás. ¡Cuánto nos cuesta amoldarnos al destino que se nos ha impuesto! Y más si no lo sabemos. De modo que es fundamental conseguir descubrir nuestro camino y lo que es más importante, nuestro final. Una vez sepamos para lo que nos depara la vida podremos tener la capacidad para prepararnos…
Hasta ahora lo único que hago es pensar en que un día amaneceré teniendo que presentarme al primer examen. Supongo que en la universidad la improvisación no existe. Salvo cuando se trata de hacer trabajos.
En el intermedio la mayoría de gente deja la clase. La profesora se enfunda el abrigo y aclara un par de dudas de última hora. En el ambiente, perceptible como el mal olor, se respiran los exl+oámenes.
Diría algo, pero lo que me viene a la cabeza no puede ser dicho en unas prácticas de documentación informativa. Emitiré un suspiro, apagaré el ordenador y diré “en fin”


Un mujer! dijo
Creo que si supieras que es lo que el destino te depara, no estarías tan preparado como te puedes encontrar ahora mismo. El no saber algo, te provoca prepararte el doble de lo que estas, ya que tienes que abarcar todas las posibilidades que te puede presentar la vida.
Bye
Y todavía si existe gente que escucha Amaral.
12 Enero 2007 | 10:12 PM